Esta noche, mientras les damos el biberón, queremos compartir la ternura de estos cuatro bebés Alessio, Poncio, Rogelio y Dora 
Nacieron con un destino marcado: acabar en la mesa de Navidad, pero ellos tuvieron suerte y hoy crecen a salvo, entre cuidados y cariño.
Miles de corderos no han tenido la misma oportunidad 
Esta Nochebuena, que la mesa no sea un lugar de sufrimiento. Que sea una noche de amor, de empatía y de respeto 
Todo el equipo del Santuario os desea una feliz Navidad. 
