A Gerard lo rescatamos el 5 de abril de 2018 con el cráneo roto con pocos días de vida, y no tenía movilidad en sus extremidades.
Conseguimos recuperarlo y ha estado todos estos años viviendo con todas las ovejas y cabras, yendo a los prados y haciendo una vida normal. Caminaba más lento y con dificultad, pero ha sido muy feliz y lo sigue siendo aunque ahora haya dejado otra vez de caminar. Nosotros somos sus manos y sus pies, y él se siente tranquilo con nuestros cuidados.
En los próximos días nos llegará una silla de ruedas para él, que nos ha hecho @angelesobreruedas, al que se lo agradecemos de todo corazón 
Minerva llegó al Santuario en junio de 2020 porque había sido abandonada en el campo y necesitaba de nuestra ayuda. Ahora se ha hecho viejecita y más confiada, al ver durante todos estos años como la hemos cuidado.

