Ayer nos despedimos de Ramón 
Llegó al Santuario hace 11 años, después de ser rescatado de las inundaciones del Ebro con su querido Guillem. De pequeño vivió dentro de casa con Coque e Ismael cuando aún el Santuario estaba en Ogassa y apenas tenía espacio.
Ismael recordaba hoy como levantaban la cama cuando se metían los dos hermanitos debajo para jugar.
En los últimos tiempos desarrolló problemas de movilidad , así que vivía en un box con suelo de tierra, donde estaba mucho más cómodo. Allí siempre estaba acompañado por Guillem, su inseparable amigo, que nunca lo abandonó.
Anoche, cuando fuimos a darle la cena, encontramos a Ramón sin vida. Apenas un par de horas antes estaba perfectamente , en una de las rondas que hacemos cada día para comprobar que todos están bien, especialmente con este calor.
Pensamos que probablemente sufrió un infarto. Ramón tenía 11 años, una edad avanzada para un cerdo considerado de granja. Debido a la selección genética, sus cuerpos suelen desarrollar problemas mucho antes.
Ayer, Guillem se despidió de él y, desde entonces, no ha querido volver a entrar en el box donde estaba su cuerpo. Llevaban 11 años juntos, cada día, una de las amistades más hermosas del Santuario.
Ahora lo vamos a cuidar y mimar mucho porque lo va a echar de menos, todos lo haremos.
Era un cerdito muy especial. Lo decía todo con la mirada, y cuando levantaba la cabeza, buscando que le rascaras entre las orejas, tantos años, conociéndote, Ramon, el más grande y más bonachón.
Vuela alto, pequeño. Esperamos que te reúnas con Xita , Leti y Raúl y que juguéis juntos de nuevo
Aquí siempre seguirás vivo, en nuestro recuerdo y en nuestro corazón
