Tina nació en Castellón, en un lugar donde el miedo era parte de cada día. Utilizada para ser toreada en festejos, aprendió demasiado pronto lo que era huir, temblar y sufrir delante de personas que aplaudían su dolor. Su vida parecía destinada a seguir entre golpes, estrés y explotación… hasta que alguien decidió verla no como un espectáculo, sino como un ser que merecía vivir en paz.
Cuando Tina llegó a @fundacionsantuariogaia estaba rota física y emocionalmente. Era una ternera de pocos meses que desconfiaba, tenía miedo y llevaba en su mirada todo lo que había soportado. Pero poco a poco, con paciencia, cuidados y amor, empezó a descubrir algo que nunca había conocido: seguridad, respeto y cariño.
Hoy Tina vive a salvo. Corre por los prados, descansa tranquila y busca el amor de quienes la cuidamos. Pero mantener esa vida segura y digna necesita ayuda constante.
Amadrinar a Tina es formar parte de su nueva historia. Es decirle que nunca más volverá a ser utilizada ni maltratada. Es ayudar a que siga viviendo rodeada de amor, como siempre debió ser. ![]()

