Simone ayer no apareció a cenar y durante horas la estuvimos buscando por el bosque, bajo la lluvia y con el corazón en un puño.
Cuando por fin apareció estaba sana y salva, corriendo la abuela detrás de José y de los tacos 
Llevamos toda la semana con muchísima lluvia y muchísimo trabajo. Están siendo unas Navidades duras en el santuario: barro, frío y jornadas interminables.
Aun así, aquí seguimos. Porque ellos lo merecen todo
Gracias a nuestros increíbles voluntarios y a todos vosotros por vuestro apoyo aún cuando no es todo bonito
