Ayer se nos fue Glo.


Hace 10 años llegó a nuestra familia después de haber sobrevivido a uno de los peores casos de maltrato que hemos vivido. Llegó junto a otras 35 ovejas y corderos, rescatados de una granja de los horrores donde encontraron más de 140 animales muertos: ovejas, burros, perros… 
Glo ya era adulta cuando llegó, así que nunca supimos exactamente cuántos años tenía. Pero sabemos que tenía más de 12 y que era una de nuestras abuelitas. Quizás por eso le teníamos ese cariño y esa ternura especial que se siente por quienes han vivido tanto 
Y, a pesar de todo lo que había vivido, Glo decidió confiar de nuevo.
Siempre fue una oveja cariñosa, tranquila y sociable con nosotros. Nos gusta pensar que, con el paso de los años, consiguió dejar atrás aquellos recuerdos y descubrir que la vida también podía ser un lugar seguro.
Estas fotos no son las mejores. Son de sus últimos días, cuando ya no podía mantenerse en pie. Pero incluso entonces, con la ayuda de su silla de ruedas, todavía podía salir a dar sus paseitos 
Porque despedirse nunca es bonito. Nunca estamos preparados para decir adiós a alguien que queremos.
Pero dentro de la tristeza, nos queda la tranquilidad de saber que Glo pudo vivir sus últimos 10 años en paz, rodeada de su familia, querida, respetada y, sobre todo, muy mimada hasta el final.
Y eso es lo que más importa.
Cuando llega ese último momento, cuando sus cuerpos ya no pueden más, nuestro deber es estar ahí. Acompañarlos. Cuidarlos. Darles todo nuestro amor y respeto hasta el último instante. Porque después de todo lo que algunos de ellos han sufrido, merecen, al menos, una despedida llena de amor. 
Vuela alto, Glo 
Te echaremos muchísimo de menos. 
Podéis ver el vídeo de la llegada de Glo y sus compañeras en este enlace:
