Después de haberlo intentado todo y estar toda la noche pendiente de él, a las 5 de la mañana le dio un infarto y se desplomó.
Roque tenía 38 años y llegó al Santuario desde Zaragoza, después de haber sido explotado toda su vida para trabajar cargando.
Ha estado dos años con nosotros recibiendo todo el amor y cuidados que merece un abuelito. Le teníamos que ayudar a levantarse porque no podía solo, y era muy agradecido y mimoso.
Cuánto te vamos a echar de menos abuelito, que vacío tan grande nos dejas.
Nos vemos en el Paraíso. Descansa en Paz ![]()
