Había sido un regalo de cumpleaños, pero la persona que cumplía los años, se enfadó mucho porque es vegetariana y es consciente que los animales no son productos para regalar. Lo habían comprado en un mercadillo.
La chica nos conocía, y nos pidió por favor que lo acogiéramos para darle la vida que se merece.
Son muchos los casos que nos llegan de padres y madres que regalan a sus hijos patitos y pollitos, y cuando se hacen adultos no los quieren.
¿Aprenderemos algún día a respetar a los animales?
Esperemos que sí, pero como aún queda mucho camino por recorrer, tendremos que seguir luchando por un mundo mejor.
¿Amadrinas o apadrinas a Aless?
